jueves, 4 de septiembre de 2008

Imágenes de prisión

-FAROKI-

Cámaras que controlan, guardias que vigila, a toda hora y en todo momento.

Estas imágenes de la película muestran de alguna manera la vida de aquellas personas que por su accionar los condujo a estar ahí en prisión.
Las imágenes se repetían una y más veces demarcando el control que regían los guardias y las cámara de seguridad ubicadas en todos los rincones del recinto; estas mostraban todos los movimientos y accionar de los internos, incluso cuando el prisionero creía tener esa intimidad necesaria tapaba la puerta de su celda y disfrutaba de alguna manera de ella.
Poco duraba esto porque ni bien el guardia lo advertía tomaban represária a esta actitud, con tiros, con gases lacrimógenos, etc. Todo se veía, todo se registraba…
También eran reincidentes las peleas en los patios de la cárcel donde los guardias tenían bien en claro quienes salían con cuales prisioneros por las peleas y las muertes que se suscitaban en esos momentos de esparcimiento.

También estaba presente el “querer escapar, el querer huir y liberarse”, tratando de obtener de algún modo un utensillo para darle luego alguna utilidad, por ejemplo: sacar baldosas, sacar los elásticos de la cama, etc.
Creo que el liberar su cabeza con estas actividades, que sólo las podían hacer en ciertas horas cuando los guardias realizaban los recorridos, hacían que su “mente se liberara por momentos y lo ayudaba a pensar en el afuera, en el más allá…”

Todo se repetían una y otra vez, los guardias, la represión, la organización puntual de los horarios, los momentos y tiempos de esparcimiento y el contacto observado y controlado con un ser querido. Sin poder transgredir aquello deseado o querido.

Otras imágenes que se presentaban en la película eran las “mujeres prisioneras” que salían a trabajar. Pienso yo que de alguna manera ellas se sentían liberadas al salir al afuera, más allá de la vigilancia extrema que tenían, a mí me daba la sensación de que el sólo hecho de subirse al camión y realizar el recorrido hacia el trabajo pudiendo mirar hacia un lado y otro el paisaje daba una sensación de libertad medida mirando “esa vida que se va, se pierde, se diluye…”
Otra imagen que aparecía aquí era una madre desesperada que esperaba cada mañana afuera de la prisión para estrecharle la mano a su hija, entregarle un abrigo, o solo sonreírle.

En la prisión de mujeres también se observaba la vigilancia extrema, el cumplimiento del horario, etc.
Todo estaba vigilado y controlado.

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